El reciclaje convierte residuos en recursos reutilizables, reduciendo el consumo de agua, energía y nuevos materiales. Así se generan menos desechos, evitando contaminación y disminuyendo rellenos sanitarios. Además, promueve ahorros y mayor limpieza ambiental.
Es importante informarnos acerca de cómo se fabrican los productos que consumimos. Elegí fabricantes que actúen para reducir el uso de los recursos, como la energía y el agua; la generación de sus residuos y la emanación de gases contaminantes a la atmósfera como el CO2.
Repensar cómo consumir generando menos residuos. Revisemos nuestros hábitos de consumo, sobre lo que “necesitamos” consumir y la forma en que lo hacemos.
Dar una nueva oportunidad o una nueva vida a algo que a priori era un desperdicio, así se reduce la basura y se ahorra dinero.
Para poder hacerlo es bueno evaluar antes de comprar si los productos tienen reparación o se consiguen repuestos. Hoy en día muchos fabricantes rediseñaron sus productos para que puedan ser reparados.
Convertí objetos antiguos o en desuso en otros nuevos. Creatividad es salud.
Se busca recuperar los materiales ya usados para poder re-introducirlos como materia prima en el proceso productivo y de esta forma, poder crear nuevos productos.
Fabricar productos más verdes, pensando cómo diseñarlos hacer para que generen menos contaminación, o sea más fácil reutilizarlos, repararlos o reciclarlos.
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